Optimizando un procedimiento ya mínimamente invasivo
La artrodesis lumbar percutánea combina la colocación de un implante intersonámtico con una fijación posterior mediante tornillos pediculares insertados por pequeñas incisiones. Tradicionalmente, este procedimiento requería reposicionar al paciente durante la cirugía: primero en decúbito lateral para acceder al disco, y luego en decúbito prono para colocar los tornillos.
Ese cambio de posición, aunque necesario con la técnica clásica, agrega tiempo quirúrgico, requiere un nuevo reacomodo del instrumental y del equipo de radioscopía, y expone al paciente a un tiempo adicional de anestesia.
La modificación: cirugía en posición única
La principal modificación incorporada a la técnica consiste en realizar todo el procedimiento en una única posición, generalmente en decúbito lateral. Esto permite colocar tanto el implante intersonámtico como los tornillos pediculares sin necesidad de reposicionar al paciente durante la cirugía.
Para lograrlo, se ajusta la trayectoria de inserción de los tornillos y se emplea control radioscópico específico para esa posición, lo que exige una curva de aprendizaje adicional por parte del equipo quirúrgico.
- Colocación del implante intersonámtico por vía lateral
- Inserción de tornillos pediculares percutáneos en la misma posición, con trayectoria adaptada
- Verificación radioscópica final de la reducción y la alineación lograda
Técnica clásica vs. técnica modificada
| Aspecto | Técnica clásica (dos posiciones) | Técnica modificada (posición única) |
|---|---|---|
| Reposicionamiento del paciente | Sí, durante la cirugía | No |
| Tiempo quirúrgico total | Mayor | Reducido |
| Tiempo de anestesia | Mayor | Menor |
| Exposición radiológica acumulada | Variable, con reajustes | Más controlada |
| Complejidad técnica para el equipo | Estandarizada | Requiere entrenamiento específico |
Como se observa, la principal ganancia de la modificación está en la eficiencia del procedimiento, sin resignar la calidad de la fijación ni la corrección lograda.
Beneficios para el paciente
Al reducir el tiempo total en quirófano y el tiempo de anestesia, esta modificación se asocia a una recuperación más temprana, con menor riesgo de complicaciones relacionadas con cirugías prolongadas.
¿En qué pacientes se aplica?
Esta variante de la técnica se reserva para pacientes cuya anatomía y patología permiten un abordaje lateral seguro, y en los que el equipo quirúrgico cuenta con la experiencia necesaria para trabajar en una única posición sin comprometer la precisión del procedimiento.
